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Defendiendo la Madre Tierra en Bolivia

Cuando Bolivia aprobó la Ley para la Defensa de la Madre Tierra en diciembre de 2010, los que estaban detrás de la ley, los líderes indígenas, los conservacionistas y el presidente miraban hacia el futuro. La ley se presentaría en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra en abril en Cochabamba, Bolivia, y se convertiría en la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, que fue llevada a las reuniones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) en 2011.

La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra de Cochabamba se celebró tras la cumbre de Copenhague, en la que el Presidente boliviano Evo Morales fue uno de los muchos que se negó a firmar el acuerdo sobre el cambio climático de Copenhague. En lugar de ello, propuso una reunión en su propio país, Bolivia, con el fin de dar voz a los pueblos y países que, en su opinión, no estaban representados en Copenhague.

La ley que otorgaba derechos a la Tierra era innovadora; era un ejemplo dado al resto del mundo de que el cambio climático podía pensarse y enfocarse de una manera muy diferente.

También allanaba el camino para la continuación de la legislación. La Ley Marco sobre la Madre Tierra y el Desarrollo Integral para Vivir Bien fue aprobada el 15 de octubre de 2012. La ley se basa en la dedicación del país y de Morales a la preservación del medio ambiente, el equilibrio entre la vida humana y la vida sostenible, y pone énfasis en las voces indígenas.

Con estas dos leyes en vigor, siendo ambas las más fuertes de su tipo, parece difícil creer que Bolivia pueda estar trabajando en contra de sus propios compromisos legales.

Si bien hay pruebas de que Bolivia ha hecho progresos en la lucha contra el cambio climático, al establecer leyes de gestión de riesgos y fondos para estas disposiciones en 2014, también hay informes más inquietantes de que Bolivia está considerando la posibilidad de fraccionarlas.

Según Amos Batto, en una entrevista con The Guardian en 2015, si los yacimientos de gas natural de Bolivia se agotan mientras aún están comprometidos a abastecer a la Argentina y el Brasil en el futuro, el fracking puede ser una opción muy real.

La preocupación es que Bolivia está incluso considerando el fracking, un acto que fundamentalmente no está de acuerdo con las Leyes de la Madre Tierra.

Desde su concepción y aprobación, la gente de todo el mundo ha alabado la ley como un ejemplo para el resto del mundo en la lucha contra el cambio climático. Otros dudaron de que se pudiera lograr una verdadera aplicación, especialmente con la dependencia de Bolivia de la exportación de recursos naturales, que constituye una gran parte de su PIB.

Según la definición de la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres y el Instituto de Investigación de Grantham sobre el Cambio Climático y el Medio Ambiente, la ley es una gran adición a la lucha contra el cambio climático, pero también señala que la aplicación puede ser difícil de ver: “La ley incorpora la justicia ambiental y la justicia climática en el marco jurídico ambiental del país, creando nuevos órganos autorizados para aplicar planes forestales, de adaptación y mitigación; sin embargo, carece de objetivos concretos para medir la aplicación de la ley”.

La ley propone reducir los riesgos del cambio climático de seis maneras:

  • Incorporando la prevención y la respuesta gestionada a los desastres naturales en el Sistema de Planificación Integral.
  • Desarrollar la prevención de riesgos agrícolas para reducir la inseguridad alimentaria y la disminución del rendimiento de los cultivos.
  • Desarrollar la gestión de riesgos de desastres, la adaptación al cambio climático dentro de los proyectos de desarrollo estatales y el desarrollo de redes de información para emitir alertas tempranas de crisis naturales; ayudar a la industria agrícola así como a las comunidades indígenas en la planificación de acuerdo con las condiciones climáticas.
  • Fortalecer la gestión territorial de los gobiernos subnacionales incorporando la gestión de riesgos y adaptando las perspectivas del cambio climático.
  • Articular una diferencia entre los sectores de investigación científica públicos y privados para compartir conocimientos y coordinar la investigación sobre el cambio climático.

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