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Bolivia impulsará la productividad agrícola mediante mejoras en el riego

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha aprobado un préstamo de 158,4 millones de dólares para mejorar los ingresos de los pequeños agricultores en las zonas rurales de Bolivia.

“La expansión de la agricultura de regadío ha sido declarada como una prioridad del gobierno, considerando las condiciones secas de la mayor parte del altiplano boliviano y los efectos esperados del cambio climático”, dijo a La Fuente Luis Hernando Hintze, especialista en recursos naturales del BID. “Además, la mayoría de los sistemas de riego son pequeños y gestionados por la comunidad en zonas de alta pobreza, por lo que los recursos financieros para la mejora de los sistemas existentes o el desarrollo de nuevos sistemas son una importante limitación a nivel local”.

El proyecto, que representa la tercera etapa del Programa de Riego de Bolivia con Enfoque de Cuenca, beneficiará directamente a más de 20.000 agricultores al mejorar o aumentar las áreas bajo riego. En particular, el programa tiene por objeto proporcionar o mejorar los sistemas de riego en 25.000 hectáreas de tierras agrícolas utilizando tecnologías eficientes de utilización del agua, y apoyar la elaboración de planes locales de ordenación de los recursos hídricos en los próximos cuatro años.

La agricultura es la principal fuente de ingresos de un grupo muy grande de pequeños agricultores que muestran bajos niveles de productividad en comparación con el resto de América Latina. Menos del 10% de las tierras agrícolas de Bolivia se encuentran bajo riego, y esta situación se ha identificado como una importante limitación para lograr mejoras en el rendimiento y la estabilidad.

“El uso de tecnologías eficientes de utilización del agua es muy limitado entre los pequeños agricultores de Bolivia, aunque los programas de riego existentes han estado promoviendo el riego por aspersión y por goteo durante los últimos años”, añadió Hintze. “Teniendo en cuenta el objetivo del gobierno de aumentar las tierras agrícolas bajo riego y, al mismo tiempo, la escasez del recurso, la promoción de métodos eficientes en el uso del agua son algunos de los lineamientos estratégicos que orientan las inversiones en este sector. Mediante el uso de estas tecnologías, las comunidades que manejan sistemas pequeños podrán ampliar la superficie bajo riego y, en algunos casos, incorporar áreas que de otro modo permanecerían ociosas”.

La industria agropecuaria es la principal actividad económica para el 77% de la población rural de Bolivia y representa el 13% del PIB del país. Las mejoras en la cobertura del riego pueden impulsar drásticamente la productividad agrícola. Se estima que actualmente el 41 por ciento de la superficie del país sufre un déficit de recursos hídricos.

A nivel local, los planes de gestión de los recursos hídricos identificarán formas de mejorar la sostenibilidad de las fuentes de agua, trazarán un mapa de todos los usos tradicionales del agua y de las necesidades de las comunidades, ayudarán a identificar los proyectos de irrigación que deben financiarse, contribuirán a una mayor eficiencia en el uso del agua para la producción agrícola y apoyarán los esfuerzos orientados a la adaptación al cambio climático

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